
Me han prestado una cámara de fotos pero aún no la he usado apenas. Tengo que hacer una foto de la puerta del edificio en el que vivo. El edificio Adlon, al oeste de la calle 112.
Una de las cosas que más odiaba en las clases de inglés del cole era lo de dar direcciones. Turn left, pass by the church and then turn right. Para dar una dirección en NY tienes que decir no sólo el número y el nombre de la calle. Es imprescindible decir en qué manzana vives. Yo vivo en la calle 112, entre Broadway y Amsterdam. Broadway, la única calle que cruza Manhattan en diagonal, está trazada conforme a un antiguo camino que trazaron los nativos americanos. La calle Amsterdam es una línea muy recta y si te pones enmedio y miras hacia el sur, no puedes ver el final, sólo dos líneas de edificios altísimos. En Amsterdam, a la altura de mi calle, están construyendo una catedral gótica. En este país gótico no significa medieval.
Lo que quería contar es lo de las cervezas después de clase en la puerta de mi edificio. El tercer día en NY ya echaba de menos el bar. Las cañas sin número y sin prisa y de pie. Llegué a casa y me encontré a dos chicas de clase, sentadas en la puerta bebiendo cerveza. Hoy, como cada martes, hemos salido de clase a las 10 de la noche. Hemos comprado botellines y patatas en el West Market, un supermercado tan bonito como el Gourmet de El Corte Inglés y que está abierto 24 horas. Y nos hemos sentado en la puerta con nuestras cervezas, desafiando la ley que prohibe beber alcohol en la calle sin tapar el recipiente.
Ayer, como vinieron Isa y Santi, rompí la costumbre y fuimos a un bar. El único que nos gusta en la zona. Al fondo, un grupo de 7 músicos tocaba Bluegrass. Sólo para nosotros.